Fraguas, condes y reyes

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Fraguas, condes y reyes

El palacio cántabro donde la renta se vistió de mansión inglesa: escudos, Santo Mauro, Alfonso XIII, Victoria Eugenia y la sombra de La Magdalena.
Análisis histórico · La Guardilla Editorial
Archivo crítico / Serie: Piedras, poder y memoria
Palacio de los Hornillos o Palacio de Las Fraguas, Arenas de Iguña, Cantabria
Palacio de los Hornillos o Palacio de Las Fraguas, en Arenas de Iguña. Imagen: Daniel Muñoz / Wikimedia Commons, CC BY 2.0.

El Palacio de los Hornillos, conocido también como Palacio de Las Fraguas, suele aparecer en el imaginario popular como la mansión de Los otros, la película de Alejandro Amenábar. Pero antes de ser imagen cinematográfica fue otra cosa: una pieza privilegiada para leer cómo una parte del poder histórico se convirtió en paisaje.

En Las Fraguas se cruzan varias capas de historia: linajes locales, escudos, rentas, marquesados, cargos políticos, cercanía a la Corona, gusto inglés, veraneo real y memoria cultural. El edificio parece aislado, casi de cuento, pero resume una transición muy concreta: la de una nobleza que venía del mundo de la tierra, el mayorazgo y el apellido, y que a finales del siglo XIX tuvo que aprender a moverse en un país donde el poder ya no dependía solo de heredar, sino también de colocarse bien.

“Las Fraguas no es solo una mansión bonita. Es una máquina de memoria social: la renta se hizo escudo, el escudo se hizo palacio, el palacio se hizo estilo inglés y el estilo inglés acabó convertido en postal turística y decorado de cine.”

1) Antes de la mansión: piedra, linaje y poder local

Antes del palacio neotudor que hoy llama la atención desde la carretera, estaba la capa antigua: la Casona de Las Fraguas, los escudos familiares, los linajes del valle y la casa solariega.

La historia de la finca vincula la Casona de Las Fraguas con la Marquesa de Cilleruelo y el Conde de Moriana. Su hijo, Mariano Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, I Duque de Santo Mauro, heredó ese mundo familiar y mandó levantar en la misma finca la Casa de Los Hornillos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Pero la historia no empieza con Los Hornillos. Empieza antes. Los escudos de Las Fraguas hablan de apellidos como Bustamante, Collantes, Mioño, Hoyos, Urra, Terán, Cilleruelo y Moriana. No eran simples adornos. En la cultura nobiliaria, un escudo en piedra era una forma de afirmar memoria, derechos, alianzas y propiedad.

Entrada de la finca del Palacio de los Hornillos en Las Fraguas
Entrada de la finca de Los Hornillos. Imagen: Kolforn / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
Vista del Palacio de los Hornillos en Las Fraguas
Los Hornillos como mansión inglesa en paisaje cántabro. Imagen: Luis Rogelio HM / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.
Palacio de La Magdalena en Santander
Palacio de La Magdalena, en Santander. Imagen: Year of the dragon / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

Según Escudos de Cantabria, la casa de Bustamante y Collantes de Las Fraguas fue uno de los linajes importantes de Iguña. Aparece vinculada al cobro del peaje del puente, al señorío de San Vicente de León y Los Llares, y a estructuras propias de la nobleza local, como mayorazgos y capellanías.

Dicho de otro modo: antes de que existiera la imagen elegante del palacio, ya había una estructura de poder territorial. Paso, puente, renta, parroquia, herencia, apellido y piedra labrada.

2) La Restauración: un sistema moderno con hábitos antiguos

Para entender Las Fraguas hay que entender el mundo político en el que se mueve Santo Mauro. La Restauración fue el periodo abierto en 1874, cuando el pronunciamiento de Martínez Campos devolvió la monarquía borbónica al trono en la persona de Alfonso XII. La Constitución de 1876 dio estabilidad al sistema y permitió la alternancia de los partidos dinásticos.

Sobre el papel, era una monarquía constitucional liberal. En la práctica, era un sistema muy controlado desde arriba, basado en el turno político, las redes de influencia, la oligarquía local y el caciquismo. El voto existía, pero la política real seguía dependiendo muchísimo de la posición social, los favores, la administración, los contactos y la cercanía al poder central.

“España estaba abandonando de forma tardía un mundo de clientelismo de sustrato absolutista. Ya no bastaba con tener tierras y rentas. Había que saber convertir esas rentas en cargos, esos cargos en influencia, esa influencia en utilidad política y esa utilidad en cercanía al rey.”

Por eso tantos nobles, incluso teniendo patrimonio, querían acercarse a la Corona. No era solo fidelidad monárquica ni romanticismo cortesano. Era cálculo social. En un mundo donde el Estado moderno ganaba peso, donde la administración, los ayuntamientos, el Senado, los ferrocarriles, la banca y las empresas importaban cada vez más, estar cerca del rey seguía abriendo puertas.

La nobleza vieja tuvo que reciclarse. Algunos vivieron únicamente de las rentas. Otros aprendieron a moverse en los nuevos espacios de utilidad e influencia. Santo Mauro pertenece claramente a ese segundo tipo: el noble que no se limita a heredar, sino que tramita, gestiona, representa, preside y aparece en los lugares donde se decide.

3) Santo Mauro: la política como arte de colocarse

El personaje clave de esta historia es Mariano Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, I Duque de Santo Mauro.

Retrato de Mariano Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, I Duque de Santo Mauro

Mariano Fernández de Henestrosa

I Duque de Santo Mauro. Noble, político, alcalde de Madrid y hombre de corte.

Retrato de Alfonso XIII

Alfonso XIII

Rey de España y figura central de la corte de verano que Santander quiso atraer.

Retrato de Victoria Eugenia de Battenberg

Victoria Eugenia

Reina consorte, británica y nieta de la reina Victoria. Su figura ayuda a entender el valor simbólico del gusto inglés.

Santo Mauro no era simplemente el propietario de una gran finca. Era un noble perfectamente situado en la maquinaria política y cortesana de la Restauración. Nacido en Las Fraguas en 1858, fue hijo del Conde de Moriana y de la Marquesa de Cilleruelo. Heredó el Condado de Estradas y consiguió que se reconocieran en España los derechos sucesorios del antiguo Principado de Santo Mauro de Nápoles. En 1890 fue nombrado primer Duque de Santo Mauro.

Esta parte muestra bien cómo funcionaba una parte de aquella élite. La nobleza no solo heredaba. También tramitaba, convertía, solicitaba, rehabilitaba y movía títulos. Saber colocarse era transformar apellido en dignidad, dignidad en cargo, cargo en cercanía a la Corona y cercanía a la Corona en prestigio.

Santo Mauro fue senador vitalicio, vicepresidente del Senado, diputado, diplomático, gentilhombre de Cámara del Rey y mayordomo y caballerizo mayor de la Reina. También fue alcalde de Madrid entre el 10 de julio de 1900 y el 7 de marzo de 1901.

No hace falta convertirlo en un gran reformador urbano. Lo interesante es otra cosa: representa muy bien el ecosistema de la Restauración. Un señor de linaje, con finca, escudos, título, carrera política, relaciones cortesanas y capacidad para estar cerca del centro de poder.

“No era solo tener apellido. Era saber convertir el apellido en posición. Y eso, en la España de la Restauración, era una forma concreta de tecnología política.”

4) El estilo inglés: no era decoración, era clase social

El Palacio de los Hornillos fue construido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX por el arquitecto británico Ralph Selden Wornum. La propia descripción de la finca lo presenta como una country house de estilo inglés, con arcos góticos, ventanas Tudor, verandas y altas chimeneas de ladrillo.

Esto no es un detalle decorativo. Es una declaración de clase.

Una nobleza cántabra de raíz solariega decide representarse no como casa montañesa tradicional, sino como aristocracia moderna, europea, británica, rural y refinada. Es el poder viejo poniéndose un traje nuevo. La piedra sigue siendo piedra, pero ahora quiere parecer mansión victoriana.

Aquí conviene introducir un matiz importante. Los Hornillos se construyó antes del matrimonio de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg. Por tanto, no se puede afirmar que el palacio se levantase para ella.

Pero sí se puede decir algo más interesante: Los Hornillos anticipa una estética inglesa que después encajará perfectamente con la nueva reina británica y con el proyecto santanderino de fabricar una corte de verano. Victoria Eugenia era nieta de la reina Victoria. En ese contexto, el gusto inglés no era solo una moda: era una forma de distinción, una manera de agradar y una señal de conexión con una imagen europea, elegante y moderna.

5) Las Fraguas y La Magdalena: del capricho privado al palacio institucional

La relación entre Los Hornillos y La Magdalena es una de las partes más interesantes de esta historia.

La propia historia de La Casona de Las Fraguas afirma que Los Hornillos fue visitado en varias ocasiones por Alfonso XIII y Victoria Eugenia, y que inspiró la construcción del Palacio Real de La Magdalena en Santander.

Las Fraguas no fue una residencia real oficial en el sentido institucional de La Magdalena. Pero funcionó como ensayo estético. Una finca privada de una élite cántabra ofreció un modelo visual: casa inglesa, paisaje verde, chimeneas, asimetría, aire aristocrático y rural. Luego Santander convirtió ese lenguaje en proyecto urbano y político.

El Palacio de La Magdalena fue construido por iniciativa de Santander como obsequio a Alfonso XIII y Victoria Eugenia, con planos de Gonzalo Bringas y Javier González de Riancho. Los reyes lo utilizaron como residencia de verano entre 1913 y 1930.

La operación era evidente: Santander no regalaba solo una casa. Compraba centralidad simbólica. Fijar el veraneo regio significaba atraer corte, aristocracia, prensa, turismo, inversiones y prestigio. Era urbanismo, propaganda y economía en el mismo paquete.

Ralph Selden Wornum, el arquitecto de Los Hornillos, llegó a presentar un proyecto para la residencia real santanderina. Aunque finalmente La Magdalena fue diseñada por Bringas y Riancho, la conexión estética permanece: Los Hornillos, Miramar, Wornum, el gusto inglés, Alfonso XIII, Victoria Eugenia y Santander intentando consolidarse como capital del veraneo real.

“Los Hornillos fue el capricho inglés de una nobleza bien situada. La Magdalena fue la versión institucional de ese sueño: una ciudad entera construyendo una residencia para que los reyes convirtieran Santander en corte de verano.”

6) Medinaceli: una conexión lateral

Existe una conexión con la Casa de Medinaceli, pero no es el eje principal de esta historia. Santo Mauro se casó con Casilda de Salabert, viuda del XVI Duque de Medinaceli, lo que lo vinculó con una de las grandes casas nobiliarias españolas.

El dato es útil porque muestra la escala de las relaciones aristocráticas en las que se movía Santo Mauro. Su mundo no era solo el de Las Fraguas o Cantabria, sino una red mucho más amplia de títulos, alianzas, influencia y cercanía a la Corte.

7) Cronología mínima

  • Siglos anteriores
    La casa de Bustamante y Collantes aparece como uno de los linajes importantes de Iguña, vinculada a peajes, señoríos, mayorazgos y capellanías.
  • Siglos XVIII-XIX
    La Casona de Las Fraguas queda asociada a la Marquesa de Cilleruelo y al Conde de Moriana.
  • 1858
    Nace Mariano Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, futuro I Duque de Santo Mauro.
  • 1874-1876
    Arranca la Restauración borbónica y se aprueba la Constitución de 1876, marco político del sistema de turno, influencia y oligarquía.
  • 1890
    Mariano Fernández de Henestrosa obtiene el título de I Duque de Santo Mauro.
  • 1899-1904
    Se construye la Casa de Los Hornillos en Las Fraguas, obra del arquitecto británico Ralph Selden Wornum.
  • 1900-1901
    Santo Mauro ejerce como alcalde de Madrid.
  • 1906
    Alfonso XIII se casa con Victoria Eugenia de Battenberg. El gusto inglés adquiere un valor simbólico todavía mayor en el entorno cortesano.
  • 1908-1912
    Santander impulsa la construcción del Palacio de La Magdalena como residencia regia de verano.
  • 1913-1930
    La Magdalena funciona como residencia de verano de Alfonso XIII y Victoria Eugenia.
  • 2001
    Los Hornillos se convierte en icono cinematográfico al servir de exterior para Los otros, de Alejandro Amenábar.

8) La casa de Los otros: cuando el poder se vuelve imagen

Con el tiempo, el palacio adquirió otra vida: la cinematográfica.

Para mucha gente, el Palacio de Las Fraguas es la casa de Los otros, la película de Alejandro Amenábar protagonizada por Nicole Kidman. El edificio funciona perfectamente como imagen gótica, brumosa, elegante e inquietante. Una mansión inglesa en Cantabria parece casi un decorado natural para una historia de fantasmas.

Pero esa lectura visual no agota el lugar. Bajo la imagen cinematográfica permanecen otras capas: los linajes, los escudos, los mayorazgos, las rentas, la relación con la Corte, el gusto inglés, Alfonso XIII, Victoria Eugenia y la conexión estética con La Magdalena.

El cine convirtió el palacio en icono. La historia permite leerlo como síntoma.

9) Conclusión

Las Fraguas no es solo una mansión singular. Es una máquina de memoria social.

En sus piedras se juntan varias capas de historia: nobleza local, rentas, linajes, Cilleruelo, Moriana, Santo Mauro, alcaldía de Madrid, corte de Alfonso XIII, gusto inglés, Victoria Eugenia, La Magdalena y cine contemporáneo.

El lugar funciona porque parece inocente. Parece paisaje. Parece patrimonio. Parece una casa hermosa. Pero precisamente ahí está una de sus claves: el poder casi siempre prefiere recordarse así. No como peaje, renta o privilegio, sino como arquitectura, jardín y chimenea.

Quizá por eso Los Hornillos sigue imponiendo tanto. Porque no se presenta como una ruina del pasado, sino como una imagen atractiva y perfectamente integrada en el paisaje.

Esa es una de las formas más eficaces que tiene el pasado de seguir presente: volverse bello.

Nota editorial:
Este texto no pretende hacer una genealogía completa de los linajes de Las Fraguas, sino leer el Palacio de los Hornillos como síntoma histórico: una finca donde se cruzan poder local, nobleza cortesana, estética inglesa, monarquía alfonsina, Restauración y memoria cultural.
Fuentes y lecturas utilizadas:
· La Casona de Las Fraguas · Edificio histórico en Cantabria.
· María del Carmen González Echegaray, Escudos de Cantabria, tomo IV.
· Real Academia de la Historia · Mariano Fernández de Henestrosa y Mioño.
· Senado de España · Expediente personal de Mariano Fernández de Henestrosa y Mioño.
· Congreso de los Diputados · Constitución de 1876 y Restauración.
· Luis Sazatornil Ruiz · Ralph Selden Wornum y la arquitectura inglesa en la costa cantábrica.
· Wikimedia Commons · Palacio de los Hornillos.
· Wikimedia Commons · Palacio de La Magdalena.

Créditos de imagen:
Daniel Muñoz / CC BY 2.0; Luis Rogelio HM / CC BY-SA 2.0; Kolforn / CC BY-SA 4.0; Year of the dragon / CC BY-SA 3.0; retratos históricos procedentes de Wikimedia Commons. Revisar siempre la licencia concreta de cada archivo antes de reutilizar las imágenes fuera de esta publicación.
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