Soñanes: la torre, el linaje y el hombre de Felipe V que convirtió su ascenso en piedra

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Soñanes: la torre, el linaje y el hombre de Felipe V que convirtió su ascenso en piedra

El Palacio de Soñanes no es solo uno de los edificios más espectaculares de Cantabria. Es una casa solar medieval transformada en manifiesto barroco por Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino: hidalgo de Villacarriedo, diplomático, intendente de Aragón y servidor del nuevo poder borbónico.
Divulgación histórica · La Guardilla Editorial
Serie: Patrimonio, linaje y poder en Cantabria
Fachada exterior del Palacio de Soñanes, en Villacarriedo
Palacio de Soñanes, en Villacarriedo. Imagen de Gabriel González vía Wikimedia Commons, licencia indicada en la ficha del archivo. [1]

Hay edificios que se visitan. Y hay edificios que, si se leen bien, explican una época entera.

El Palacio de Soñanes, en Villacarriedo, pertenece a la segunda categoría. Se suele presentar como una de las grandes joyas del barroco civil cántabro, y lo es. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1981 y su fachada, cargada de columnas, escudos, frontones, balcones y gárgolas, parece empeñada en no dejar un centímetro sin decir: aquí hubo dinero, aquí hubo apellido, aquí hubo alguien que quería ser recordado. [2]

Pero quedarse en “qué palacio tan bonito” sería desperdiciarlo. Soñanes no nace solo de una moda artística. Nace de una operación de representación social. Bajo su ornamentación barroca permanece la lógica de una antigua torre solariega. Bajo su belleza hay un linaje. Bajo ese linaje, una red de parentesco y promoción. Y detrás del hombre que lo impulsa, Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino, aparece el nuevo Estado borbónico que se estaba reorganizando tras la Guerra de Sucesión.

“El Palacio de Soñanes no es únicamente una casa noble. Es una biografía de poder escrita en piedra: torre, apellido, servicio al rey, mayorazgo y fachada.”

1) La fachada que no quería pasar desapercibida

Cuando se mira Soñanes, lo primero que aparece es la exageración. No es una casona montañesa sobria ni una residencia señorial discreta. Es un edificio que busca impresionar.

Turismo de Cantabria describe un palacio de planta cuadrangular, tres pisos, escalera monumental y una gran riqueza decorativa: columnas corintias, fustes salomónicos y abalustrados, frontones partidos, balcones de hierro forjado, pináculos, modillones, acróteras, gárgolas y escudos heráldicos. [3]

Todo eso no es “decoración porque sí”. En el Antiguo Régimen, una fachada podía funcionar como hoy una mezcla de currículum, campaña de imagen y declaración de clase. La piedra decía quién eras, de dónde venías, qué apellido querías fijar y con qué intensidad deseabas que el entorno lo entendiera.

Idea clave:
Soñanes no fue concebido solo para habitarse. Fue concebido para ser mirado.

2) Antes del palacio: la antigua torre de los Díaz de Arce

La historia de Soñanes no empieza en el siglo XVIII. Empieza antes, en una torre medieval defensiva, de carácter feudal, asociada a los Díaz de Arce. Las fuentes patrimoniales recuerdan que el palacio se construyó alrededor de aquella antigua torre solariega. [4]

El estudio de Miguel Ángel Aramburu-Zabala y Aurelio A. Barrón García añade un detalle potentísimo: la vieja torre habría sido aprovechada al formar el hueco de la escalera monumental. Es decir, Soñanes no borra el pasado medieval: lo absorbe, lo reorganiza y lo convierte en el núcleo escénico del nuevo edificio. [5]

Ese gesto arquitectónico resume muy bien lo que está ocurriendo. La casa fuerte de un linaje local deja de presentarse como defensa y pasa a presentarse como prestigio. La torre no desaparece. Queda escondida dentro de un palacio que ya no necesita aspilleras: necesita balcones, escudos y una escalera capaz de convertir la entrada en ceremonia.

“Soñanes no destruye la torre anterior. La domestica. La vuelve barroca. La convierte en el corazón de una casa que ya no quiere resistir asedios, sino producir admiración.”
Vista general del Palacio de Soñanes
Vista general del Palacio de Soñanes. Wikimedia Commons. [6]
Interior y escalera del Palacio de Soñanes
Interior del Palacio de Soñanes. La escalera monumental organiza buena parte de la experiencia espacial del edificio. Wikimedia Commons. [7]
Avenida de los Escolapios en Villacarriedo, con el Palacio de Soñanes al fondo
Avenida de los Escolapios, en Villacarriedo, con el Palacio de Soñanes al fondo. Wikimedia Commons. [8]

3) Juan Antonio Díaz de Arce: un carredano en la maquinaria del poder

El gran protagonista de esta historia es Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino. Fue bautizado en Villacarriedo el 10 de mayo de 1665. Sus padres eran Domingo Díaz de Arce y María Santos Pérez de Camino. Según el expediente presentado para su ingreso como caballero de la Orden de Santiago, la familia tenía “grangerías de ganados al uso de la tierra como los demás vecinos honrados deste Valle”. [5]

El matiz importa. Juan Antonio no era un gran aristócrata cortesano nacido ya en la cima, pero tampoco un recién llegado sin base local. Procedía de una familia hidalga y acomodada del Valle de Carriedo, con apellido, casa solar y patrimonio ganadero. Su salto vendrá cuando salga de Villacarriedo y se integre en las redes del poder imperial.

Siendo todavía joven marchó a Madrid al servicio de un caballero, Andrés Guerrero de Torres, y después pasó a Nápoles, donde ya se encontraba en 1701. Allí se movió en ambientes administrativos, señoriales y militares. El estudio citado lo sitúa como mayordomo de los Estados del duque de Sessa y Baena y lugarteniente del gran almirante de Nápoles, antes de incorporarse voluntariamente al Tercio fijo del reino durante un motín en la ciudad. [5]

Lectura histórica:
Juan Antonio representa a una élite montañesa que no se queda encerrada en el valle. Sale, sirve, asciende y después convierte ese ascenso en arquitectura.

4) El linaje anterior: Díaz de Arce y Pérez del Camino

Rastrear el linaje de Juan Antonio permite entender mejor el sentido del palacio. Soñanes no fue la ocurrencia aislada de un hombre enriquecido, sino la culminación visible de una familia con casa solar, patrimonio, vínculos locales y capacidad para proyectarse fuera del valle.

Lo que puede reconstruirse con mayor seguridad es esto:

Nivel Dato Observación histórica
Padres Juan Antonio fue hijo de Domingo Díaz de Arce y María Santos Pérez de Camino. La unión enlaza dos apellidos relevantes del entorno de Villacarriedo.
Base económica La familia tenía “grangerías de ganados” como otros vecinos honrados del Valle de Carriedo. Su posición era acomodada y rural, anterior al gran ascenso cortesano de Juan Antonio.
Rama Pérez del Camino La casa de Pérez del Camino aparece documentada en Villacarriedo. Mateo Escagedo recoge una María Pérez de Camino casada en 1660 con Domingo Díaz de Arce. El dato encaja con la generación parental del futuro promotor del palacio.
Parentescos locales Los Pérez del Camino enlazan con los Gutiérrez de la Huerta. De esa red salieron figuras como Leonardo Gutiérrez de la Huerta y Antonio Gutiérrez de la Huerta, fundador de las Escuelas Pías de Villacarriedo.
Rama paterna anterior Una fuente genealógica posterior presenta a Juan Antonio como nieto del capitán Domingo Díaz de Arce, natural de Selaya. La referencia sugiere una memoria familiar vinculada al servicio militar y al prestigio local.

La rama materna, los Pérez del Camino, es especialmente interesante. En Solares Montañeses, Mateo Escagedo Salmón describe la “Casa de Camino, en Villacarriedo”, vinculada al apellido Pérez del Camino, y recoge una sucesión que desemboca en una María Pérez de Camino casada en 1660 con Domingo Díaz de Arce. [9]

Ese dato encaja con la generación parental de Juan Antonio, mientras que el estudio académico utiliza la forma completa María Santos Pérez de Camino. En cualquier caso, la rama materna sitúa al futuro promotor de Soñanes dentro de una red familiar poderosa del valle.

Por esta línea de los Pérez del Camino, Juan Antonio enlazaba con Leonardo Gutiérrez de la Huerta y Pérez de Camino, jurista instalado en Nápoles, y con Antonio Gutiérrez de la Huerta, quien acabaría dejando su fortuna para fundar las Escuelas Pías de Villacarriedo. [5]

Esto cambia la lectura del palacio. Soñanes no es la fantasía individual de un hombre que “se hizo solo”. Es el producto de una red de parentesco, movilidad y acumulación. Villacarriedo no aparece como un rincón aislado, sino como un lugar conectado con Madrid, Nápoles, Roma, Zaragoza y las trayectorias de una élite que busca dejar huella.

5) La Guerra de Sucesión: el momento en que se decide su ascenso

Juan Antonio Díaz de Arce pertenece a una generación que hizo carrera en un periodo convulso. La Guerra de Sucesión Española no fue solo una disputa por el trono entre dinastías: reorganizó lealtades, carreras, redes de patronazgo y oportunidades políticas.

El estudio sobre Soñanes lo presenta como un ejemplo de los triunfadores de la causa borbónica: hombres que, tras servir a Felipe V, ocuparon cargos de poder en la administración y mostraron su nuevo estatus a través de las artes. [5]

En Nápoles, Díaz de Arce demostró fidelidad armada al rey durante el motín de 1701. En Roma, participó en gestiones diplomáticas en un escenario complicado para la monarquía española, que trataba de recomponer su influencia en la Santa Sede tras años de tensiones. [5]

De ahí sale un perfil muy interesante: no es exactamente un conquistador ni un gran señor feudal, sino un hombre de aparato. Alguien que entiende la nueva monarquía como administración, diplomacia, cargos, expedientes, retratos y obediencia política.

“Juan Antonio no levanta Soñanes al principio de su vida, sino después de haber entendido cómo se fabrica el prestigio: con servicio al rey, cargos, redes familiares, retratos y piedra.”

6) Intendente de Aragón: el Estado borbónico con apellido carredano

La carrera de Juan Antonio culmina en puestos de enorme peso. Fue intendente general de Aragón, superintendente del ejército de Aragón y corregidor de Zaragoza. En 1732, cuando funda el mayorazgo de su apellido, se presenta además como caballero de Santiago y miembro del Consejo de Su Majestad. [5]

El propio estudio vincula su papel en Aragón con el desarrollo de la Nueva Planta: la reorganización centralizadora del poder borbónico tras la derrota austracista. Como intendente y corregidor, Díaz de Arce era una pieza de ese nuevo Estado que buscaba ordenar territorios, recaudar, censar, controlar y uniformizar. [5]

Y aquí hay una conexión preciosa con el palacio. Juan Antonio se hizo retratar por Miguel Jacinto Meléndez, pintor de corte, como intendente de Aragón y corregidor de Zaragoza. En el retrato aparece no solo como individuo, sino como representante visible del poder real en la provincia. Soñanes y ese retrato dicen lo mismo por vías distintas: este hombre ya no es solo de Villacarriedo; es parte del Estado. [5]

Una imagen para entenderlo:
El retrato cortesano lo presenta como poder de Felipe V en Aragón. El Palacio de Soñanes lo presenta como poder restaurado en su valle natal. Uno mira hacia la monarquía; el otro, hacia Villacarriedo.

7) Construir Soñanes: canteros montañeses, dinero y una fachada sin freno

Entre 1718 y 1724 se construyó el palacio bajo la dirección del maestro de cantería Simón de Arce Muñoz, natural de Selaya. Durante el primer año trabajaron intensamente hasta 175 obreros; al siguiente, unos 60. La obra fue tasada en 1724. [5]

La tradición turística ha repetido durante años la atribución del proyecto a un supuesto arquitecto italiano, Cóssimo Fontanelli, al que Juan Antonio habría conocido en Roma. Sin embargo, Aramburu-Zabala y Barrón cuestionan esa historia y proponen que el nombre pudo originarse en una mala lectura de Narciso Fontaner, apoderado de Domingo Díaz de Arce, sin relación con el diseño del palacio. [5]

El estudio no cierra del todo la autoría intelectual de las trazas, pero sí desmonta el relato cómodo de “palacio italiano traído de Roma”. También señala la posible relación con la arquitectura barroca desarrollada en Asturias y León, y con la figura de Francisco de la Riva Ladrón de Guevara. [5]

Patrimonio y mito:
Soñanes no necesita una leyenda importada para resultar extraordinario. Su fuerza está en ser una fantasía de representación levantada en la Montaña, con canteros montañeses y una ambición descomunal.

8) “Lo más hermoso que el arte diese de sí”

Las instrucciones atribuidas a Juan Antonio Díaz de Arce para la construcción eran explícitas: quería que fuese “lo más hermoso que el arte diese de sí”. Esa frase resume mejor que ninguna otra la intención del edificio. [4]

No se trataba de levantar una casa cómoda en sentido moderno. El propio estudio académico subraya que en los testimonios de época se alude una y otra vez a las fachadas y a la escalera, como si el resto de las habitaciones importara menos. La función de representación se impone sobre todo lo demás. El edificio se concibe como “casa del mayorazgo”. [5]

En 1755, el palacio era descrito como la “casa del Primer mayorazgo”, construida “a espensas quantiosas”, “mui aplaudida por su grandeza y hermosa fábrica” y hasta como “ynsigne y famosa por su magnitud y delicada fábrica y Arquitectura cassa y torre”. [5]

“La fachada de Soñanes no decora el poder. Es el poder.”

9) El mayorazgo: no era solo una casa, era una máquina de heredar

El Palacio de Soñanes no puede entenderse sin el mayorazgo. En 1732, Juan Antonio fundó el vínculo de su apellido y dejó el patrimonio a su hijo Domingo Antonio Díaz de Arce Berrocal, nacido en Nápoles. El mayorazgo incluía el palacio de Villacarriedo, prados o seles, terrenos, casas, cabañas de lastra y teja para el ganado y numerosos censos. Buena parte de esos bienes se habían comprado entre 1718 y 1720 en Llerana, Susvilla, Villacarriedo y el valle de Cayón. [5]

Esta parte es fundamental. El palacio no es únicamente un capricho estético. Es la sede visible de una operación de concentración patrimonial y de perpetuación familiar. La fachada habla de prestigio, pero el mayorazgo asegura continuidad. La piedra se acompaña de tierra, rentas y legalidad.

La lógica del conjunto:
La fachada mostraba el ascenso. El mayorazgo intentaba asegurar su permanencia.

10) Soñanes y Villacarriedo: las vistas también eran poder

La historia no termina con Juan Antonio. Su entorno familiar siguió compitiendo por la representación en Villacarriedo. Su hijo Juan Gabriel Díaz de Arce mandó construir la llamada casa del postigo, frente a la iglesia parroquial, entre finales de 1729 y comienzos de 1734. Para levantarla trabajó parte del mismo equipo de canteros que había participado en Soñanes. [5]

Poco después aparece otro actor local fundamental: Antonio Gutiérrez de la Huerta y Güemes, pariente de Juan Antonio, que dejó dispuesto en su testamento de 1736 el establecimiento de unas Escuelas Pías en Villacarriedo. El colegio acabaría levantándose junto al entorno del palacio y generando un conflicto abierto. [5]

En 1742 se produjo un pleito entre Domingo Antonio Díaz de Arce, heredero del palacio, y el Colegio de los Escolapios. Desde el palacio se argumentaba que el colegio perjudicaba las vistas y el entorno de la casa principal; desde la parte del colegio se respondía que el edificio no impedía ni los aires ni el adorno del palacio. [5]

Esto parece anecdótico, pero no lo es. Nos muestra que Soñanes no era solo una residencia: era una pieza que ordenaba visualmente el pueblo. Lo que se pleitea no es únicamente una vista. Se pleitea el derecho a seguir dominando el paisaje.

“En el siglo XVIII, tener vistas no era solo una cuestión de comodidad. Era parte del prestigio. Que otro edificio interrumpiera la mirada del palacio significaba discutir quién mandaba simbólicamente en Villacarriedo.”

11) Del mayorazgo al hotel: qué queda hoy de Soñanes

Hoy el Palacio de Soñanes funciona como abba Palacio de Soñanes Hotel, con restaurante propio, el Iniro. El edificio ha pasado de ser sede de una casa de mayorazgo a convertirse en patrimonio rehabilitado, alojamiento y espacio gastronómico. [10]

Gracias a ese uso contemporáneo, el palacio permanece cuidado, activo y visible. Lo que en el siglo XVIII fue una máquina de prestigio familiar es hoy una máquina de atracción patrimonial. Cambia el uso, pero permanece algo del gesto original: Soñanes sigue dependiendo de ser mirado.

Permanencia:
Primero fue solar de linaje. Después palacio de representación. Hoy es patrimonio habitado por nuevas formas de consumo cultural y turístico.

12) Cronología mínima del Palacio de Soñanes

  • Edad Media
    Existencia de una torre solariega de los Díaz de Arce en el lugar donde después se levantará el palacio.
  • 1660
    Solares Montañeses recoge el matrimonio de María Pérez de Camino con Domingo Díaz de Arce, dato que encaja con la generación parental del futuro promotor de Soñanes.
  • 1665
    Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino es bautizado en Villacarriedo.
  • 1696
    Ingresa como caballero en la Orden de Santiago; su expediente menciona la base ganadera de su familia.
  • 1701
    Ya se encuentra en Nápoles y participa en el entorno político-militar del reino durante un motín urbano.
  • 1715-1716
    Actúa en Roma en tareas diplomáticas vinculadas a la monarquía de Felipe V.
  • 1718-1724
    Construcción del Palacio de Soñanes bajo la dirección de Simón de Arce Muñoz.
  • 1721
    Juan Antonio es nombrado intendente de Aragón y corregidor de Zaragoza.
  • 1732
    Funda el mayorazgo y vínculo de su apellido, incorporando el palacio y otros bienes.
  • 1736
    Muere en Zaragoza, todavía ligado a sus cargos de administración.
  • 1742-1743
    Pleito entre el heredero del palacio y el Colegio de los Escolapios por la implantación del nuevo edificio en Villacarriedo.
  • 1981
    El Palacio de Soñanes es declarado Bien de Interés Cultural.
  • Siglo XXI
    El edificio funciona como hotel y restaurante.

13) Conclusión: una casa que quería ser mirada

El Palacio de Soñanes es una de las grandes piezas del barroco cántabro, sí. Pero su verdadero interés aparece cuando dejamos de mirarlo como postal y empezamos a leerlo como documento.

Es una torre medieval absorbida por un palacio. Es una familia de valle que transforma apellidos, ganado y redes de parentesco en movilidad social. Es un hombre que sale de Villacarriedo, sirve a Felipe V en Nápoles y Roma, gobierna en Aragón y regresa simbólicamente a su tierra levantando una casa que no quiere pasar desapercibida.

Es también un mayorazgo, una operación de concentración patrimonial, un escudo en la fachada, un retrato de aparato, un pleito por las vistas y una forma de convertir el éxito político en paisaje.

Soñanes no dice simplemente “aquí vivió alguien importante”. Dice algo más ambicioso: aquí una familia quiso que su ascenso se volviera arquitectura.

“La historia de Soñanes no es la de un palacio bonito. Es la de una casa que quiso durar más que sus dueños.”
Fuentes, notas y créditos:
  1. Wikimedia Commons, “Palacio de Soñanes exterior.jpg”. Fotografía de Gabriel González, subida a Commons desde Flickr con la licencia indicada en su ficha. Ver ficha de imagen.
  2. Gobierno de Cantabria, ficha de patrimonio cultural del Palacio de Soñanes. Recoge su condición de Bien de Interés Cultural, con declaración publicada en el BOE de 11 de noviembre de 1981, y su caracterización como palacio barroco. Ver fuente.
  3. Turismo de Cantabria, “Palacio de Soñanes”. Describe la planta cuadrangular, la antigua Torre de los Díaz de Arce, la escalera monumental, la ornamentación de fachadas y los escudos heráldicos. Ver fuente.
  4. Valles Pasiegos, “Palacio de Soñanes”. Resume su construcción sobre una torre medieval, la figura de Juan Antonio Díaz de Arce, la dirección de Simón de Arce Muñoz, el periodo 1719-1724 y la frase atribuida al promotor: “que fuese lo más hermoso que el arte diese de sí”. Ver fuente.
  5. Miguel Ángel Aramburu-Zabala y Aurelio A. Barrón García, “El palacio del intendente de Aragón don Juan Antonio Díaz de Arce en Villacarriedo”, Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, nº 114, 2015. Fuente central para la biografía de Juan Antonio Díaz de Arce, su carrera en Nápoles y Roma, su papel como intendente y corregidor, el retrato de aparato, la construcción del palacio, la discusión sobre la atribución a Fontanelli, el mayorazgo, la casa del postigo y el pleito con las Escuelas Pías. Ver estudio.
  6. Wikimedia Commons, “Palacio de Soñanes.JPG”. Ver ficha de imagen.
  7. Wikimedia Commons, “Palacio de Soñanes interior.jpg”. Ver ficha de imagen.
  8. Wikimedia Commons, “Villacarriedo.jpg”. Avenida de los Escolapios con el Palacio de Soñanes al fondo. Ver ficha de imagen.
  9. Mateo Escagedo Salmón, Solares Montañeses, tomo III, apartado “Casa de Camino, en Villacarriedo”. Recoge la casa de Pérez del Camino y la referencia a María Pérez de Camino casada en 1660 con Domingo Díaz de Arce. Ver texto digitalizado.
  10. Abba Hoteles, web oficial de abba Palacio de Soñanes Hotel. Información sobre el uso actual del edificio como hotel y restaurante Iniro. Ver fuente.
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