2) La Declaración Ambiental Estratégica no es una licencia de obras
La publicación de la Declaración Ambiental Estratégica es un avance administrativo relevante, pero no significa que el parque se pueda construir de inmediato. El propio procedimiento exige incorporar determinaciones ambientales, completar la tramitación urbanística, recabar informes sectoriales, aprobar definitivamente el PSIR y, después, resolver gestión, expropiaciones y urbanización.
Dicho de otra forma: el proyecto avanza, pero no está cerrado en términos materiales. Por eso conviene separar dos planos: el plano político del anuncio y el plano técnico de lo que todavía queda por justificar, corregir o ejecutar.
3) Lo que complica el relato oficial
La parte más importante del expediente no es que el órgano ambiental permita continuar. Es que lo hace introduciendo una condición de lectura muy incómoda: antes de transformar suelo rural, debe priorizarse la regeneración y reutilización de suelos industriales degradados o infrautilizados.
Esa idea afecta directamente a Sniace. El documento ambiental no trata Sniace como una anécdota, sino como un ámbito industrial ya transformado que debe entrar en la comparación. La conclusión es prudente, pero fuerte: la transformación de Las Excavadas solo queda mejor justificada si los suelos industriales recuperables resultan insuficientes para atender una demanda real de actividades económicas.
“La DAE permite seguir, pero también obliga a justificar por qué se consume nuevo suelo antes de agotar la regeneración del suelo industrial existente.”
4) Sniace: la alternativa lógica y el problema difícil
La observación de fondo es razonable: si Torrelavega quiere suelo industrial, Sniace parece el punto lógico de partida. No es una finca rural que haya que reconvertir. Es un suelo industrial previamente transformado, con valor simbólico y con una posición central en la historia productiva de la ciudad.
Además, la documentación del PGOU prevé la renovación de los terrenos ocupados por Sniace manteniendo el uso industrial y reservando al menos el 70% de la edificabilidad a usos industriales. Eso no significa que pueda resolverse de forma inmediata, pero sí desmonta la idea de que Sniace sea un suelo neutral disponible para cualquier operación residencial o comercial sin más.
El problema es que Sniace concentra casi todo lo que una administración prefiere evitar: propiedad, liquidación, demolición, posible contaminación, residuos, amianto, autorizaciones, Confederación Hidrográfica, Gobierno regional, Ayuntamiento, empresas interesadas, expectativas energéticas y responsabilidad política. En términos territoriales puede ser más coherente; en términos administrativos es mucho más complejo.
Galería documental
No se incluyen fotografías de Las Excavadas salvo que haya permiso o fuente reutilizable clara. Para no usar imágenes de prensa sin licencia, la galería se apoya en fotografías con licencia abierta de Wikimedia Commons y en mapas enlazados. Sirven como contexto visual: Sniace como ruina industrial pendiente y Tanos-Viérnoles como precedente de suelo empresarial.
Sniace, núcleo industrial. Complejo industrial de Sniace en proceso de desmantelamiento, marzo de 2025. Autor: MottaW. Fuente: Wikimedia Commons. Licencia: CC BY 4.0.
Ficha de la imagen.
Sniace desde Ganzo. Vista del complejo desde el pueblo de Ganzo, marzo de 2025. Autor: MottaW. Fuente: Wikimedia Commons. Licencia: CC BY 4.0.
Ficha de la imagen.
Fábrica Lilion. Antigua fábrica de poliamida dentro del complejo de Sniace, marzo de 2025. Autor: MottaW. Fuente: Wikimedia Commons. Licencia: CC BY 4.0.
Ficha de la imagen.
Depuradora industrial de Sniace. Instalaciones de aguas residuales industriales, marzo de 2025. Autor: MottaW. Fuente: Wikimedia Commons. Licencia: CC BY 4.0.
Ficha de la imagen.
Sur de Torrelavega y Monte Dobra. Imagen de contexto territorial: barrios y pueblos del sur de Torrelavega y el Monte Dobra. Autor: Javier Polanco. Fuente: Wikimedia Commons. Licencia: CC BY-SA 3.0.
Ficha de la imagen.
Tanos-Viérnoles. Vista panorámica del polígono industrial desde el oeste, octubre de 2024. Autor: Luis Fermín Turiel Peredo. Fuente: Wikimedia Commons.
Ficha de la imagen.
La Espina / Tanos-Viérnoles. Imagen del polígono industrial La Espina, julio de 2011. Autor: Javier Polanco. Fuente: Wikimedia Commons.
Ficha de la imagen.
5) La hipótesis: Bisalia es más sencillo de tramitar que Sniace
Aquí conviene no convertir una lectura política en una acusación cerrada. No hace falta afirmar que haya mala fe para ver la diferencia de incentivos. Bisalia ofrece una operación más clara de comunicar: un ámbito delimitado, un nombre nuevo, una inversión anunciada, una ficha pública y la promesa de suelo disponible. Sniace exige resolver un nudo mucho más incómodo.
La lectura política es esta: Las Excavadas permiten decir “se crea suelo para industria”; Sniace obliga a responder por qué no se ha recuperado el suelo industrial que ya existe. Una cosa produce titulares de futuro. La otra obliga a gestionar la herencia del pasado industrial.
Esa diferencia no demuestra por sí sola que Bisalia sea inútil, ni que Sniace pueda absorber todas las necesidades. Lo que sí demuestra es que la administración debería publicar una comparación completa: demanda real de suelo, disponibilidad actual en polígonos existentes, costes de regeneración de Sniace, fases posibles, usos admisibles, condicionantes ambientales y calendario.
6) Tanos-Viérnoles como aviso
El precedente de Tanos-Viérnoles sirve para aterrizar la discusión. Es un polígono real, con actividad y con una superficie de unas 32 hectáreas. SICAN lo presenta como suelo industrial y empresarial bien conectado, junto a la A-67 y la N-611. No es un fracaso sin más.
Pero precisamente por eso es útil como aviso: que un polígono funcione no significa que sea una política industrial completa. Puede resolver necesidades empresariales dispersas, alojar naves, talleres, logística, servicios y pequeñas actividades. Eso puede ser necesario, pero no equivale a reconstruir una estructura industrial estratégica.
La pregunta sobre Bisalia no debería ser solo cuántos metros cuadrados se urbanizan. Debería ser qué actividades se priorizan, qué condiciones se exigen, qué empleo se espera, qué relación tendrá con la FP, la logística, la energía y la economía comarcal, y cómo se evitará que acabe siendo otro espacio disponible para lo que llegue.
7) El punto ambiental: suelo, agua y escorrentías
La DAE también obliga a mirar los impactos concretos. La Dirección General de Aguas y Puertos advierte sobre el aumento de superficies impermeables: más de 210.000 metros cuadrados frente a poco más de 40.000 metros cuadrados de espacios libres y zonas verdes. Ese cambio altera la escorrentía de un ámbito actualmente rural y vinculado al arroyo de Campuzano.
La Confederación Hidrográfica del Cantábrico exige acreditar suministro, saneamiento, tratamiento de escorrentías contaminantes y respeto a la servidumbre del dominio público hidráulico. También se señalan cuestiones de incendios, hidrantes, maniobra de camiones, taludes y soluciones de retención o detención de aguas. No son detalles menores: condicionan el coste y la viabilidad material del parque.
8) Lo que debería exigirse antes de venderlo como reindustrialización
Primero: un inventario público y actualizado de suelo industrial disponible, vacío, infrautilizado o regenerable en Torrelavega y su entorno. Segundo: una comparación de alternativas que incluya Sniace con costes, plazos y obstáculos reales. Tercero: una estimación de demanda empresarial verificable, separando industria, logística, servicios, comercio auxiliar y actividades tecnológicas.
Cuarto: criterios de adjudicación o implantación que eviten que el resultado sea solo “parcelas ocupadas”. Quinto: un calendario de regeneración de Sniace independiente de que Bisalia avance. Sexto: una explicación clara de qué significa “tecnológico” en este proyecto, porque esa palabra no puede funcionar como comodín para cualquier nave con buena fachada.
Si esos datos aparecen y demuestran que Bisalia responde a una necesidad real que no puede cubrirse con suelos existentes, el debate cambia. Si no aparecen, la sospecha seguirá siendo razonable: que se está usando la creación de suelo como sustituto de una política industrial más difícil.
Cierre: una prioridad, no un eslogan
Bisalia puede ser útil para determinadas empresas y puede terminar teniendo actividad. Eso no debe descartarse de antemano. Pero tampoco debe venderse como reindustrialización por el simple hecho de urbanizar suelo.
La reindustrialización de Torrelavega no debería empezar por el lugar más fácil de tramitar, sino por la pregunta más difícil de responder: qué hacer con los suelos industriales que ya existen, qué papel debe tener Sniace y qué modelo productivo quiere la comarca del Besaya.
En ese sentido, Las Excavadas/Bisalia no es solo un proyecto urbanístico. Es una prueba política. Si sirve para abrir una estrategia industrial seria, habrá que discutirla con datos. Si sirve para sustituir esa estrategia por más suelo, entonces el problema seguirá intacto, solo que con otro nombre en el mapa.
Fuentes y criterio de uso: ficha oficial del PSIR Parque Empresarial y Tecnológico Bisalia; publicación de la Declaración Ambiental Estratégica en el BOC; nota municipal sobre el estado de tramitación; documentación del PGOU relativa a Sniace; ficha oficial y ficha SICAN de Tanos-Viérnoles; publicaciones de la Asamblea en Defensa de Las Excavadas, ARCA y Cantabristas como fuentes de posición crítica; fotografías con licencia abierta alojadas en Wikimedia Commons, incluyendo Sniace, Tanos-Viérnoles y una imagen territorial del sur de Torrelavega y el Monte Dobra. No se han usado fotografías de prensa de Las Excavadas sin licencia clara.
Ficha Bisalia / Territorio de Cantabria ·
DAE / BOC ·
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PGOU / Sniace ·
Tanos-Viérnoles / Territorio ·
Tanos-Viérnoles / SICAN ·
Mapa exacto Las Excavadas/Bisalia.
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