2) Un país más secular, pero no necesariamente menos necesitado de sentido
España es menos católica que hace quince años, pero eso no significa que la pregunta por el sentido, la comunidad o el cuidado haya desaparecido. Según el CIS de mayo de 2026, un 18,3% se define como católico practicante y un 37,8% como católico no practicante. A la vez, aparecen un 3,4% de creyentes de otra religión, un 11,8% de agnósticos, un 12,4% de indiferentes o no creyentes y un 14,7% de ateos.
Gráfico 1. Religiosidad declarada en España
CIS, Barómetro de mayo de 2026. Porcentaje sobre población entrevistada.
Católico/a practicante
18,3%
Católico/a no practicante
37,8%
Indiferente / no creyente
12,4%
Este dato tiene truco político: la secularización no destruye automáticamente la necesidad de pertenecer. Puede incluso agudizarla. Si se debilitan las religiones heredadas, pero también se debilitan asociaciones, sindicatos de base, clubes, ateneos, parroquias de barrio, centros sociales y redes vecinales, el resultado no es una ciudadanía plenamente autónoma. Muchas veces es una ciudadanía más sola.
3) Lugares de culto: el mapa físico de una presencia
El número de creyentes no se mide igual que el número de locales. Pero los locales importan. Son puertas. Tienen horarios. Están en barrios. Producen repetición. En septiembre de 2025, los datos del Observatorio del Pluralismo Religioso recogían 31.350 lugares de culto en España: 22.922 católicos, 4.763 evangélicos, 1.983 musulmanes y 572 de Testigos de Jehová, además de otros espacios de confesiones minoritarias.
Gráfico 2. Lugares de culto registrados en España
Septiembre de 2025. El gráfico mide implantación territorial, no número de fieles.
La clave no es solo cuántos son. La clave es dónde están y qué hacen. En barrios populares y entre población migrante, una comunidad religiosa puede funcionar como red de entrada: información, ayuda informal, identidad, música, escucha, empleo, cuidados, disciplina y reconocimiento.
4) Migrar es perder contexto
Migrar no es solo cambiar de país. Es perder contexto. Es pasar de ser alguien en un lugar a ser casi nadie en otro. Es tener menos red, menos seguridad, menos familia extensa cerca, más papeles que resolver, más trabajos de entrada y más miedo a caer. Por eso las comunidades que dan nombre, rutina y pertenencia pesan tanto.
Gráfico 3. España y el peso de la migración
INE, Estadística Continua de Población. Datos provisionales a 1 de abril de 2026.
Nacionalidad extranjera
7,35M
En ese contexto, el crecimiento de templos evangélicos ligados a población latinoamericana no se entiende solo como importación de una doctrina. Se entiende también como una tecnología comunitaria: cultos intensos, liderazgos cercanos, música, promesa de recomposición personal, ayuda mutua y una red reconocible para quien acaba de llegar.
5) América Latina ya traía una recomposición religiosa
El proceso no empieza en España. Pew Research Center señalaba en 2026 que el catolicismo ha descendido en seis grandes países latinoamericanos durante la última década. Aun así, sigue siendo la confesión mayoritaria en México y Perú, con un 67%; Colombia, con un 60%; Argentina, con un 58%; y cae al 46% en Brasil y Chile. En Brasil y Perú, los protestantes son ya el segundo grupo religioso; en Argentina, Chile, Colombia y México lo son las personas sin afiliación religiosa.
Gráfico 4. Católicos en seis países latinoamericanos
Pew Research Center, encuesta de 2024 publicada en enero de 2026. Porcentaje de población adulta.
Esto importa porque parte de la población migrante no llega a un país “católico” desde otro país “católico” sin más. Llega desde sociedades donde el catolicismo ya compite desde hace décadas con iglesias evangélicas, pentecostales, comunidades neopentecostales, indiferencia religiosa y nuevas espiritualidades. España recibe también esas formas de organización, no solo trabajadores.
6) La crisis es de mediaciones: cuando el vínculo se vuelve dogma
La comunidad no debería ser monopolio de un partido, ni de una iglesia, ni de un sindicato, ni del Estado. La vida común no pertenece a una sigla ni a una doctrina. Lo que se ha debilitado es un ecosistema de mediaciones: asociaciones vecinales, sindicatos vivos, clubes, ateneos, casas del pueblo, parroquias de barrio, centros culturales, grupos juveniles, cooperativas, peñas, redes migrantes, mutualidades, bibliotecas populares.
Ahí aparece una paradoja incómoda. Cuando una estructura se acostumbra a administrar desde arriba qué es lo bueno, lo correcto o lo moralmente aceptable, puede terminar pareciéndose a aquello que antes criticaba: conserva doctrina, pero pierde calle; habla en nombre del pueblo, pero escucha poco al pueblo; produce códigos de pertenencia, pero no siempre presencia; reparte certificados de pureza, pero no abre el local.
Algo parecido ocurrió con parte de la autoridad religiosa en los años setenta: instituciones que habían monopolizado la moral social descubrieron que podían mantener dogma y perder comunidad. Hoy esa deriva no pertenece solo a la religión. También puede afectar a espacios laicos, culturales, institucionales o militantes cuando sustituyen el trato con la gente por una pedagogía de arriba abajo.
Gráfico 5. El agujero asociativo
CIS, Tendencias de asociacionismo en España, enero de 2024.
22,3% pertenece actualmente a alguna asociación cívica, cultural, social o política.
14,6% perteneció, pero ya no pertenece.
62,9% nunca ha pertenecido.
El mismo estudio del CIS muestra una pista clave: entre quienes nunca han pertenecido a ninguna asociación, el 50,7% responde que nunca se lo ha planteado y el 46,7% cita la falta de tiempo como motivo principal o secundario. No es solo apatía. Es una vida organizada contra la participación: horarios partidos, vivienda cara, desplazamientos, cansancio, precariedad, pantallas y poca confianza. Si a eso se le suma un lenguaje cerrado, moralizante o de iniciados, el resultado es evidente: la gente común no entra.
7) Qué hacen bien las iglesias
La crítica fácil mira el dogma ajeno. El análisis material mira la práctica propia y ajena. ¿Por qué funcionan algunas iglesias? Porque tienen calendario, repetición y presencia. Porque saben convertir la vida rota en relato. Porque entienden que la gente no solo necesita derechos, también necesita escucha, reconocimiento, rutina, canto, abrazo, norma, fiesta, duelo y futuro.
RegularidadAbren todas las semanas. No aparecen solo en campaña, en una mani o cuando hay subvención.
Lenguaje emocionalHablan de miedo, culpa, esperanza, familia, cansancio, caída, perdón y recomienzo.
Red informalPueden ayudar con trabajo, cuidados, mudanzas, papeles, comida o contactos.
RitualCantan, celebran, lloran, despiden, bendicen, comparten mesa y producen pertenencia corporal.
Esto no borra sus contradicciones. Algunas comunidades pueden reforzar machismo, homofobia, autoridad incuestionable, dependencia económica o discursos de prosperidad perfectamente compatibles con el neoliberalismo. Pero incluso esos riesgos deben analizarse desde las condiciones materiales que los vuelven atractivos: cuando la vida es caos, una comunidad que promete orden puede parecer salvación.
8) Dos respuestas religiosas al mismo vacío
En el hueco comunitario aparecen dos grandes respuestas. Una es el evangelismo pentecostal o neopentecostal de alta intensidad: música, emoción, prosperidad, recomposición familiar, liderazgo carismático, “Dios tiene un plan para ti”. La otra es el catolicismo social: Cáritas, parroquia, migrantes, pobres, doctrina social, comunidad moral frente al individualismo del “yo y mi familia”.
Son respuestas distintas, incluso enfrentadas en algunos lugares. Pero comparten algo: entienden que no basta con tener razón. Hay que estar. Hay que abrir. Hay que acompañar. Hay que dar un lugar desde el que una persona pueda decir: aquí me conocen.
No se combate una comunidad solo con una crítica. Se compite con otra forma de presencia, más libre, más democrática y menos controladora.
9) Contra el monopolio moral: hace falta ecosistema
El objetivo no debería ser que una institución, una marca ideológica o una nueva autoridad cultural sustituya a la religión como administradora del sentido. Eso sería repetir el problema con otros símbolos. El reto es reconstruir un ecosistema comunitario plural: espacios laicos, vecinales, sindicales, culturales, deportivos, migrantes, feministas, juveniles, religiosos progresistas o no religiosos, capaces de sostener vida sin exigir obediencia ciega.
Eso exige cosas poco espectaculares: locales abiertos, asesoría laboral y de extranjería, cajas de resistencia, clases de idioma, actividades para niños, comidas populares, grupos de lectura sin pedantería, música, deporte, fiestas, acompañamiento en duelos, redes de empleo digno, bibliotecas, radios comunitarias, sindicatos presentes y asociaciones vivas.
Cierre: quien abre la puerta organiza la esperanza
La comunidad no se decreta. Se practica. Por eso las iglesias dejan una lección incómoda: funcionan porque están. Porque repiten. Porque acompañan. Porque dan un nombre, una silla y una promesa.
Entre el mercado que nos quiere consumidores, el Estado que nos quiere usuarios y la soledad que nos quiere encerrados, cualquier espacio que diga “vente, aquí hay sitio” tiene una fuerza enorme. La pregunta no es quién debe monopolizar ese lugar. La pregunta es por qué lo dejamos vacío, y por qué tantos espacios que dicen hablar en nombre de la gente han dejado de parecerse a un sitio al que la gente quiera entrar.
Nota metodológica: los gráficos mezclan fuentes distintas y no miden lo mismo. La religiosidad declarada mide identificación personal; los lugares de culto miden implantación territorial; el asociacionismo mide pertenencia formal; y los datos latinoamericanos sirven como contexto para entender repertorios religiosos que también viajan con la migración.
Fuentes y datos utilizados
- CIS, Barómetro de mayo de 2026, pregunta 26 sobre religiosidad declarada.
- INE, Estadística Continua de Población, datos provisionales a 1 de abril de 2026.
- Observatorio del Pluralismo Religioso / Fundación Pluralismo y Convivencia, datos de lugares de culto en España, septiembre de 2025.
- CIS, Tendencias de asociacionismo en España, enero de 2024.
- Pew Research Center, Catholicism Has Declined in Latin America Over the Past Decade, enero de 2026.
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