2) Natalidad: los datos apuntan a condiciones, no solo a ideas
En 2024 España registró 318.005 nacimientos, un 0,8% menos que el año anterior, y el número medio de hijos por mujer descendió hasta 1,10. Es un dato muy bajo, pero por sí solo no demuestra “miedo al vínculo”. Demuestra que se tienen pocos hijos en una sociedad donde tenerlos es cada vez más difícil.[3]
Cuando el CIS pregunta por qué se tienen pocos hijos, la respuesta mayoritaria es material: el 77,3% señala la falta de medios económicos. Además, un 53,7% considera que tener hijos afecta más a la madre en oportunidades laborales, y un 47,6% cree necesario flexibilizar la jornada laboral para quienes tienen responsabilidades familiares.[4] No estamos solo ante una guerra cultural contra la familia; estamos ante el coste de formar familia.
Gráfico 1. Por qué se tienen pocos hijos, según el CIS
Falta de medios económicos77,3%
Tener hijos afecta más a la madre en el trabajo53,7%
Necesidad de flexibilizar jornada47,6%
Fuente: CIS, estudio “Fecundidad, familia e infancia” / nota de prensa, octubre de 2024.
3) Vivienda: ni soledad libre ni familia libre si no hay casa
La vivienda es el dato que más rompe el discurso moral. Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, en 2025 solo el 14,5% de la juventud española vivía emancipada; la edad estimada para poder independizarse alcanzaba los 30,2 años; y alquilar en solitario absorbía el 98,7% del salario joven.[5]
Con estos números, vivir solo puede ser imposible; vivir en pareja puede convertirse en una estrategia inmobiliaria; y tener hijos pasa de proyecto vital a riesgo financiero. La pregunta ya no es “¿por qué la gente tiene miedo a casarse?”, sino “¿qué formas de vínculo puede sostener una generación que no puede pagar una vivienda?”
Gráfico 2. Emanciparse no es una decisión psicológica: es una barrera económica
Emancipación juvenil14,5%
Salario joven destinado a alquiler individual98,7%
Edad estimada para independizarse30,2 años
Fuente: Consejo de la Juventud de España, Observatorio de Emancipación 2025. La barra de edad está escalada visualmente sobre 40 años.
La mejor manera de defender la familia no es obligar a necesitarla. Es crear condiciones para que quien la elija no tenga que usarla como salvavidas económico.
4) Cuidados: la familia también puede ser un amortiguador barato
Una parte de la crítica conservadora acierta al decir que el mercado nos quiere solos. Pero olvida otra cosa: muchas veces la familia funciona como el colchón privado que permite que el mercado y el Estado no cubran cuidados. Si no hay vivienda, se vuelve a casa de los padres. Si no hay conciliación, cuidan los abuelos. Si no hay dependencia pública suficiente, cuidan las hijas. Si no llega el salario, se comparte alquiler.
Los datos de trabajo no remunerado muestran que esta carga no se distribuye igual. Entre personas trabajadoras que realizan estas actividades, el INE señala que el 47,4% de las mujeres y el 31,5% de los hombres realizan todos los días actividades de cuidado y educación de hijos o nietos. En tareas domésticas y de cocina, la distancia es aún mayor: 77,5% de mujeres frente a 32,9% de hombres las realizan todos los días.[6]
También en cuidados a personas dependientes se observa mayor intensidad femenina: entre quienes cuidan, el 57,0% de las mujeres dedica 20 horas semanales o más, frente al 46,7% de los hombres.[7] Por tanto, cuando algunas mujeres desconfían de la convivencia o de la maternidad, no siempre expresan miedo al amor: pueden estar leyendo una institución donde los costes del cuidado han recaído históricamente más sobre ellas.
Gráfico 3. Trabajo no remunerado: el vínculo también tiene costes
Mujeres: cuidado diario hijos/nietos47,4%
Hombres: cuidado diario hijos/nietos31,5%
Mujeres: tareas domésticas diarias77,5%
Hombres: tareas domésticas diarias32,9%
Mujeres cuidadoras de dependientes: 20h o más/semana57,0%
Hombres cuidadores de dependientes: 20h o más/semana46,7%
Fuente: INE, indicadores de conciliación, trabajo y familia, actualización de junio de 2025.
5) Soledad: el problema no es solo estar casado o no estarlo
La soledad no deseada existe y es grave. El Barómetro de la Soledad No Deseada en España 2024 estima que una de cada cinco personas adultas —el 20%— la sufre; y dos de cada tres personas en esa situación llevan más de dos años así. Además, aparece algo más entre mujeres (21,8%) que entre hombres (18%).[8]
Pero ese dato no demuestra que la solución automática sea casarse o convivir. Una persona puede estar sola dentro de una pareja. Puede estar sola dentro de una familia. Puede tener hijos y no recibir cuidados. La forma legal del vínculo importa, pero no basta: importan la calidad, la reciprocidad, el tiempo y la capacidad real de estar disponible para otros.
Gráfico 4. Soledad no deseada: no basta con contar hogares
Población adulta con soledad no deseada20,0%
Mujeres21,8%
Hombres18,0%
Soledad durante más de dos años67,7%
Fuente: SoledadES / Fundación ONCE, Barómetro de la Soledad No Deseada en España 2024.
6) La familia nuclear no agota las formas de cuidado
El argumento fuerte a favor de la familia dice: cuando llegan enfermedad, vejez, paro o dependencia, lo que queda son instituciones sólidas. Es una objeción importante. Las redes puramente voluntarias pueden fallar. Pero eso no demuestra que solo la familia nuclear moderna pueda sostener cuidados.
La antropología y la biología evolutiva llevan décadas estudiando la crianza cooperativa o alloparenting: cuidados realizados por personas distintas de los progenitores directos. En humanos, el cuidado infantil ha implicado con frecuencia abuelas, hermanos mayores, parientes y otros miembros del grupo; no solo padre y madre aislados en una vivienda privada.[9]
También hay modelos de pareja que no encajan en la dicotomía “matrimonio tradicional o vínculo líquido”. La sociología llama living apart together a parejas estables que mantienen hogares separados. Un estudio reciente sobre adultos mayores en Reino Unido encontró mejor salud mental en relaciones LAT que en la soltería, y pocas diferencias respecto a convivencia o matrimonio.[10] Esto no significa que sea “la solución”, sino que existen formas de intimidad y compromiso no reducibles al hogar familiar clásico.
Gráfico 5. La fecundidad baja en toda la OCDE: no es solo una moda española
Fuente: OCDE, Society at a Glance 2024; INE, Movimiento Natural de la Población 2024. La comparación no prueba causalidad, pero muestra que la caída de fecundidad está vinculada a transformaciones laborales, económicas, culturales y de políticas familiares más amplias.[11]
7) Qué significa “positivar” el debate
El problema no es defender o atacar la familia. El problema es convertir la familia en la única salida legítima frente al mercado. Una sociedad más libre no sería una sociedad de individuos sin vínculos; sería una sociedad donde varios vínculos pudieran sostenerse materialmente.
- Vivir en pareja debería ser una elección afectiva, no una estrategia para pagar alquiler.
- Tener hijos debería ser posible sin caer en precariedad, carrera laboral rota o dependencia de abuelos.
- Vivir solo debería poder significar autonomía, no aislamiento ni ruina económica.
- Cuidar debería repartirse entre familia, comunidad y servicios públicos, no recaer silenciosamente sobre mujeres.
- No tener familia nuclear no debería equivaler a quedar fuera del derecho al cuidado.
Esa es la salida positiva: no negar la familia, sino quitarle la obligación de ser el único refugio. Más vivienda pública y asequible. Más conciliación. Más reducción real de jornadas incompatibles con la vida. Más dependencia pública. Más corresponsabilidad. Más espacios comunitarios. Más redes vecinales y asociativas. Más formas de pertenecer sin que todo pase por sangre, matrimonio o hipoteca.
No hay que volver a la familia porque el mercado nos deje solos. Hay que quitarle al mercado el poder de decidir si solo podemos sobrevivir casándonos, aislándonos o volviendo a casa de nuestros padres.
8) Conclusión: no es nuptofobia, es falta de libertad material
La palabra “nuptofobia” puede servir como provocación cultural, pero explica demasiado poco. No distingue entre quien no quiere casarse, quien no puede emanciparse, quien no desea hijos, quien no encuentra pareja, quien huye de una convivencia desigual y quien simplemente busca otra forma de vida.
La crítica al individualismo neoliberal es necesaria. El mercado sí vende autosuficiencia, deseo inmediato y consumo privado. Pero la respuesta no puede ser reducir toda vida digna a la familia tradicional. La respuesta debería ser construir condiciones para que los vínculos —familiares, amorosos, amistosos, vecinales o comunitarios— sean elegidos, sostenibles y no impuestos por necesidad.
La familia puede ser una institución valiosa. Pero solo será verdaderamente libre si deja de ser el último salvavidas frente a la precariedad.
Cómo leer este artículo: los gráficos resumen datos de fuentes públicas y estudios académicos. No sustituyen un análisis causal completo. Su función es discutir una explicación monocausal —“miedo al matrimonio”— mostrando que el problema de los vínculos actuales también pasa por vivienda, trabajo, cuidados y políticas públicas.
Fuentes y bibliografía mínima
- Jesús G. Maestro, “Nuptofobia femenina y mercado global”, Substack, 22 de febrero de 2026. Consultar fuente.
- Jesús G. Maestro, publicación en LinkedIn sobre “la nuptofobia como imperativo global”, 2026. Consultar fuente.
- Instituto Nacional de Estadística, Movimiento Natural de la Población / Indicadores Demográficos Básicos 2024. Consultar fuente.
- Centro de Investigaciones Sociológicas, estudio “Fecundidad, familia e infancia”, nota de prensa, 8 de octubre de 2024. Consultar fuente.
- Consejo de la Juventud de España, Observatorio de Emancipación 2025. Consultar fuente.
- INE, “Conciliación trabajo y familia. Personas con empleo, tiempo medio diario dedicado a actividades de trabajo no remunerado”, actualizado el 4 de junio de 2025. Consultar fuente.
- INE, “Actividades de trabajo no remunerado. Cuidado de personas dependientes”, actualizado el 4 de junio de 2025. Consultar fuente.
- Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada / SoledadES, Barómetro de la Soledad No Deseada en España 2024. Consultar fuente.
- Kenkel, W. M. et al., “The Neurobiological Causes and Effects of Alloparenting”, Developmental Neurobiology, 2016. Consultar fuente.
- Hu, Y. y Coulter, R., “Living Apart Together and Older Adults’ Mental Health in the United Kingdom”, 2024. Consultar fuente.
- OCDE, Society at a Glance 2024, capítulo sobre tendencias de fecundidad y políticas familiares. Consultar fuente.
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