Alarico, Ataúlfo y Walia: servir a Roma, chantajearla y acabar heredándola

La Guardilla Editorial
La Guardilla Editorial
Archivo, cultura y mirada local
Medio independiente - Cantabria
La Guardilla / Historia / El final de Roma · 395-418

Alarico, Ataúlfo y Walia: servir a Roma, chantajearla y acabar heredándola

No fue una horda destruyendo un imperio intacto: fue un culebrón de sueldos pendientes, generales asesinados, emperadores de quita y pon, princesas cautivas, bodas políticas y ejércitos que cambiaban de bando.
La Guardilla Editorial · Historia divulgativa
6 de julio de 2026 · Antigüedad tardía
La Guardilla Editorial. Una explicación para lectores que no necesitan saberse previamente la lista de emperadores, generales y pueblos germánicos.
Ver mas articulos

Antes de empezar conviene aclarar quiénes eran estos godos. No debemos imaginarlos como un país unido que cruzó la frontera con un rey, una bandera y un plan para conquistar Roma. Eran grupos de guerreros, familias, sirvientes, cautivos y seguidores de distintos orígenes que se agrupaban alrededor de jefes capaces de conseguirles comida, tierras, botín y seguridad.

Los llamamos visigodos por comodidad, pero todavía no existía un reino visigodo estable. Alarico no gobernaba un país con fronteras y funcionarios: dirigía una gran agrupación militar que necesitaba alimentarse y que podía crecer o deshacerse dependiendo de sus éxitos. Si conseguía un acuerdo con Roma, atraía seguidores. Si fracasaba, podía perderlos.

Cómo leer este culebrón

La clave no es memorizar nombres. Hay que seguir tres cosas: quién controla un ejército, quién puede repartir tierras y dinero y quién posee legitimidad imperial. Los personajes cambian de alianza cuando una de esas tres piezas deja de beneficiarles.

RomaNo es una sola voluntad: hay corte, Senado, generales, emperadores y facciones.
Los godosNo son un Estado nacional: son una coalición móvil alrededor de jefes militares.
La partidaCargos, grano, tierras, bodas, rescates y tropas. La guerra es otra forma de negociar.

El tablero en 395: un imperio dividido, no desaparecido

Tras la muerte de Teodosio I, Oriente quedó bajo Arcadio y Occidente bajo Honorio. Las dos mitades seguían siendo romanas, pero tenían cortes, funcionarios, ejércitos e intereses propios. Alarico aprendería a presionar a una corte utilizando el miedo que provocaba en la otra.

Mapa de la división del Imperio romano entre Oriente y Occidente en 395
Imperio romano en 395. La división administrativa entre Oriente y Occidente no creó dos mundos aislados, pero sí dos centros de poder capaces de rivalizar. Mapa: Wikimedia Commons.

Qué debe mirar el lector

OccidenteHonorio es emperador, pero depende de generales como Estilicón.
OrienteArcadio gobierna desde Constantinopla y también intenta utilizar a jefes godos.
ItaliaRoma conserva un prestigio enorme; Rávena se convierte en refugio político y militar.
AlaricoQuiere reconocimiento, un mando militar y recursos para mantener unida a su gente.

Reparto principal

Retrato imaginario de Alarico IRetrato imaginario

Alarico

Jefe militar godo

Dirige una coalición móvil dentro del Imperio. Negocia, combate y vuelve a negociar.

Quiere: cargo, paga, alimentos y tierras.

Moneda de oro con la imagen del emperador HonorioImagen contemporánea

Honorio

Emperador de Occidente

Está protegido en Rávena y depende de su corte y de sus generales para gobernar.

Quiere: conservar el trono sin premiar demasiado a ningún militar.

Díptico de Estilicón, Serena y EuquerioDíptico ca. 395

Estilicón

General y suegro imperial

De ascendencia vándala, es el principal defensor de Occidente y el interlocutor de Alarico.

Quiere: utilizar a Alarico sin permitir que controle la corte.

Moneda con la imagen de Gala PlacidiaMoneda del siglo V

Gala Placidia

Princesa imperial

Hermana de Honorio. Su parentesco la convierte en una pieza de legitimidad dinástica.

Representa: acceso directo a la familia de Teodosio.

Retrato imaginario de AtaúlfoRetrato imaginario

Ataúlfo

Sucesor de Alarico

Lleva a los godos hacia la Galia e Hispania y convierte una cautiva imperial en esposa.

Quiere: integrar fuerza goda y legitimidad romana.

Retrato imaginario de WaliaRetrato imaginario

Walia

Negociador del asentamiento

Tras una crisis de abastecimiento, vuelve a pactar con Honorio y combate para Roma.

Consigue: alimentos, reconocimiento y asentamiento en Aquitania.

Y aquí está la cuestión: aquellos godos no llegaron a un Imperio romano intacto como el de Augusto. Se encontraron con un Imperio dividido entre varias cortes, lleno de generales enfrentados, emperadores adolescentes, funcionarios que conspiraban y ejércitos compuestos en buena medida por soldados de origen germánico. El poder romano seguía siendo enorme, pero estaba cada vez más repartido entre personas que utilizaban sus cargos, sus matrimonios y sus tropas para defender sus propios intereses.

Alarico no inventó este sistema. Aprendió a jugar dentro de él.

Alarico: el general que quería que Roma le reconociese

Alarico había combatido dentro del mundo romano y conocía perfectamente sus reglas. Su principal aspiración no era inicialmente destruir el Imperio, sino conseguir un mando militar importante, alimentos para sus seguidores, dinero y un territorio donde asentarlos.

Dicho de una manera sencilla: Alarico quería que Roma le contratase, le pagase y reconociese su poder.

El problema era que Roma hacía lo que llevaba décadas haciendo con muchos jefes militares: unas veces negociaba con ellos, otras los utilizaba contra sus enemigos y, cuando dejaban de resultar útiles, intentaba apartarlos, no pagarles o enfrentarlos con otro general.

Tras la muerte del emperador Teodosio en 395, el Imperio quedó dividido entre sus hijos. Arcadio gobernaba Oriente y Honorio Occidente, aunque ambos dependían mucho de sus cortes y de sus generales. Alarico trató de aprovechar las rivalidades entre las dos mitades del Imperio para obtener un cargo y mejores condiciones para sus hombres. A veces combatía contra Roma y otras veces aparecía prácticamente como un general romano negociando su siguiente misión.

No era una contradicción. Era el funcionamiento habitual de la política imperial.

“Alarico no quería borrar Roma del mapa. Quería que Roma reconociera que ya no podía ignorarle.”

Estilicón: un “bárbaro” defendiendo Roma de otros “bárbaros”

El hombre fuerte del Imperio occidental era Estilicón. Su padre era de origen vándalo, pero él había hecho carrera dentro del ejército romano hasta convertirse en el principal general de Honorio.

Esto ya desmonta bastante la película de «romanos contra bárbaros». El encargado de defender Roma frente a Alarico era un general romano de ascendencia vándala que mandaba tropas formadas por soldados de numerosos orígenes.

Además, Estilicón estaba completamente integrado en la familia imperial. Se había casado con Serena, sobrina del emperador Teodosio, y consiguió que dos de sus hijas se casaran sucesivamente con Honorio. Era general, suegro del emperador y uno de los hombres más poderosos de Occidente.

Aquello no era tanto un Estado moderno como una mezcla de administración imperial, clan familiar y red de fidelidades militares.

Estilicón y Alarico se enfrentaron varias veces, pero también negociaron. En un momento determinado, Alarico iba a participar en una operación militar impulsada por Estilicón en los Balcanes. El proyecto se canceló, pero Alarico y sus hombres ya se habían movilizado y exigieron una compensación por los gastos.

Era, salvando mucho las distancias, como contratar a un ejército, hacerle desplazarse y después decirle que el trabajo se había cancelado y que no pensabas pagarle.

Estilicón aceptaba que había que negociar. Una parte del Senado romano consideraba humillante pagar a Alarico, pero el general sabía que resultaba más barato comprar su colaboración que provocar otra guerra. Las negociaciones se rompieron cuando la política de la corte romana se convirtió en una auténtica carnicería.

Buy Me a Coffee
La Guardilla Editorial

Apoya el archivo para que siga vivo

Este artículo forma parte del archivo editorial de La Guardilla: historia divulgativa, contexto, mapas y explicaciones para que el lector pueda situarse sin necesitar un manual previo.

Si este trabajo te sirve, puedes apoyar el proyecto para que siga existiendo sin depender de publicidad basura ni del vaivén del algoritmo.

Apoyar en Buy Me a Coffee Ver mis articulos

Comentarios

Entradas populares de este blog

Rock in Hinojedo: la fiesta de pueblo que convirtió el heavy cántabro en tradición

Bands: Gatufest: distorsión, ronroneos y escena solidaria

Sin convenio, no hay show: la huelga de técnicos de espectáculos en Euskadi y el precedente estatal que abre